jueves, 3 de mayo de 2007

El Informante



Mis palabras son una violación,

un ultraje a todo lo que es auténtico.


Sentimientos en el fresco,

cada uno con su autor y dueño.

Lo único que uno hace es devorar esos versos de nadie

y prostituirlos en estas páginas,

todo lo que salga de esta pluma es una violación a las palabras nacidas de otro mundo

de otra inspiración.


Un escritor es un informante,

un noticiero de su propia dimensión,

sin más crédito que la forma,

más aplausos merece el entorno que la mano

que lo descubrió ahí...

intacto...

esperando a ser...

un verso ultrajado.

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