
Mis palabras son una violación,
un ultraje a todo lo que es auténtico.
Sentimientos en el fresco,
cada uno con su autor y dueño.
Lo único que uno hace es devorar esos versos de nadie
y
todo lo que salga de esta pluma es una violación a las palabras nacidas de otro mundo
de otra inspiración.
Un escritor es un informante,
un noticiero de su propia dimensión,
sin más crédito que la forma,
más aplausos merece el entorno que la mano
que lo descubrió ahí...
intacto...
esperando a ser...
un verso ultrajado.
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